Barcelona; sala Razzmatazz; viernes 25 de julio; 21.30 h. La Serpiente Blanca versión 2008 hace su aparición en el escenario con una puntualidad digna de su paÃs de procedencia, sin anestesia en forma de teloneros ni nada por el estilo, dispuestos a descargar su rock ochentero sobre los que allà nos hemos congregado. Ésta va a ser la segunda vez que los vea en concierto. La primera fue hace un par de años el el anexo del Palau Sant Jordi, también en Barcelona, y me llevé una más que grata impresión, asà que tengo ganas de repetir, y más si esta vez traen nuevo material.
David Coverdale y los suyos salen a matar desde el primer minuto y arrancan con “Best Years”, un tema de “Good to be bad” el nuevo disco que presentan en ésta gira. Gran parte del variopinto público ya se sabe la letra y la corea acompañando al carismático vocalista, algo que se repetirá durante prácticamente todo el concierto.
Con “Fool for your loving” el público ya no corea, sino más bien grita enfervorecido empuñando cuernos y meneando melenas. El señor Coverdale se pasea por el escenario cómo un lobo en celo, cámelándose a todas las féminas del lugar, incluso a las más jovencitas, que obvian sus arruguillas y se dejan seducir por una ochentera mata de pelo rubio, que conserva intacta (o eso parece). Se gana a la audencia chapurreando castellano, ofreciéndoles cerveza (la jarra que entregó a algún afortunado/a debe andar por Ebay en estos momentos) e incluso enseñando una camiseta del Barça.
Tras “Can you hear the wind blow”, una de las cinco novedades de la noche, llega uno de los momentos más emotivos: la genial “Love ain´t no stranger”, que dedican al recientemente fallecido Mel Galley, ex-guitarrista del grupo. Tras ella, la novedad bluesera “Lay Down on me”, da paso a uno de los buques insignia no sólo del grupo, sino de la década de los 80 , el baladón “Is this love”. Se nos pone la piel de gallina. La voz de David aguanta bastante bien el paso del tiempo, aunque se nota que ha de ir dosificándola y a veces queda un poco ahogada entre los instrumentos. Si bien en ocasiones se apoya en los coros del público o desgarra la voz más de lo habitual en plan golpe de efecto, esta vez dirÃa que el reverb no tiene tanto protagonismo como en la última visita a la ciudad Condal.
En un determinado momento, el frontman cede el protagonismo a los dos guitarristas, Reb Beach y Doug Aldrich, que inician un duelo de solos concebido para dejarnos a todos con la boca abierta. Por un momento la quietud parece reinar entre el gentÃo, interrumpida únicamente por los vÃtores al final de cada filigrana y conseguimos olvidarnos un poco del sofocante calor que reina en la sala. Pero no tardan demasiado en volver a la carga todos juntos para tocar “A fool in love” otro tema del nuevo disco, destinado a engrosar la lista de hits mÃticos del grupo, al menos a juzgar por cómo lo reciben los allà presentes. Después llega el turno del solo de baterÃa, a cargo de Chris Frazier que si bien se gana al personal con una muy buena demostración de su maestrÃa, quizás no llega al nivel del loco virtuosismo de su antecesor, Tommy Aldridge, a quien tuve la oportunidad de ver tocando con sus propias manos, codos e incluso con su cabeza en lugar de baquetas.
David no deja de dedicar halagos a las chicas barcelonesas en su spanglish particular, de preguntarnos cómo estamos, de jalearnos y animarnos a que cantemos con él, acompañándolo todo con sus constantes malabarismos con el micro, marca de la casa. Tiene un breve momento de recogimiento al cantar una bonita versión acústica de “Ain´t gonna cry no more”, que no conocÃa y me sorprende para bien. Únicamente le acompaña el guitarrista/doble de Legolas, que toma asiento en un taburete blanco, según Coverdale adquirido en Ikea, bromeando con que Whitesnake tiene incluso muebles propios. Bromas a parte, nos recuerdan que están de aniversario, cumplen 30 años juntos.
Utilizando otra novedad cómo puente, “Do it all for love” y tras interrumpir la actuación para escuchar mejor un espontáneo “Oeee oe oe oeee” del respetable, arrancan con un final de fiesta de los de traca valenciana, compuesto por “Guilty of love” (cuyo estribillo coreamos hasta desgañitarnos), “Gimme all your love tonight” y la mÃtica “Here I go again”. Finalmente, en un amago de bis que no llega a serlo del todo, vuelven con la arrasadora “Still of the night” (cuándo Coverdale grita este tÃtulo es cómo un grito de guerra) y con “Burn” un clásico de Deep Purple que no pocos conocen.
La cosa toca a su fin. Salen a despedirse todos, incluÃdo el hijo de Uriah Duffy, el bajista, que les está acompañando durante esta gira (suponemos que aprovechando que no tiene “cole”, menudas vacaciones chaval). De fondo suena “We wish you well” y tras una enorme ovación se retiran del escenario. Volvemos a corear el “Oeee oe oe oeee” a modo de “Otra, otra” pero vemos que las luces se encienden y los técnicos hacen su aparición para ir desmontando.
Estamos agotados y semi-ahogados por el terrible microclima que se ha creado en Razz, pero ha sido un conciertazo. Y pensar que hace cosa de 3 o 4 años yo sólo conocÃa el “Is this love”…
Tan sólo me queda una cosa que añadir: Uuuuh baby!
Etiquetas: barcelona, Good to be bad, razzmatazz, Whitesnake


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5 comentarios
Genial consiertaso! Y genial post! Ojalá vengan acá a mi paÃs.
Genial el concierto y ademas acompañado de una buena cronica ;)
Jeje, ¡gracias chicos! La verdad es que fue una gozada :)
MÃtico grupo, cómo me gustaban. Aquel Is this love? nunca pasará, y tampoco nunca falta en mis carpetas de MP3. Las bandas asà no deberÃan desaparecer nunca, y tampoco sus conciertos tan bien contados. MagnÃfico post!
Ke cosilla me ha entrao en el cuerpo. Laura me has hecho recordar viejos tiempos de buena música ochentera….en fin gracias por dejarnos ver unos pedazos de este superconcierto…la próxima vez espero verlo en directo jejeje..!