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Crónica del concierto de Micah P. Hinson (Sala Capitol, 20 de abril de 2008)

Crónica del concierto de Micah P. Hinson (Sala Capitol, 20 de abril de 2008)

Adrián Moreno | 20-04-2008

Antes de comenzar con la crónica, debo decir que no conocía a Micah P. Hinson antes de hoy, así que mi bagaje es reducido en lo que a este artista se refiere.

Ayer me ofrecieron la posibilidad de asistir a su concierto, se le presentaba como a una estrella del panorama indie-folk estadounidense, una joven promesa llamada a ser una suerte de nuevo Beck. Como la cosa prometía, pagué los 20€ de la entrada en taquilla (las entradas en venta anticipada se agotaron), para verle en la Sala Capitol de Santiago de Compostela, dispuesto a descubrir un nuevo y prometedor cantante.

Acudí habiendo visto unos cuantos vídeos suyos en internet, y el estilo me gustó. Una voz impresionante, que no necesitaba más que una guitarra acústica para hacer canciones intimistas, delicadas y cargadas de lirismo, como Beneath the rose, que consiguen evocar sentimientos. A priori parecía un artista interesante.

Pero en directo me decepcionó. Y mucho. Empezó saliendo veinte minutos tarde al escenario, haciendo esperar a la Sala Capitol, llena por completo. Pero eso sería aceptable si al menos hubiese salido en un estado que le permitiese cantar como se supone que sabe. Son tristemente comunes en el mundillo de la música los jugueteos con las drogas, pero debería prevalecer el respeto al público, que para estar allí ha pagado rigurosamente su entrada. Por lo visto Micah había tenido problemas con las drogas anteriormente y la impresión que me dio es que no estaba precisamente recuperado.

Empezó tocando su guitarra acústica, acompañada únicamente por su voz. Simplemente me pareció que no daba la talla. Está bien salir al escenario armado sólo con tu guitarra, pero al menos asegúrate de que vas a ser capaz de tocarla y de que tu voz no va a parecer la de un borracho cualquiera en un karaoke a las tres de la mañana. Pero dado que no he oído apenas a Micah, tampoco tengo una visión demasiado amplia como para poder criticarle con conocimiento de acusa.

Si por la actuación de Micah P. Minson hubiese sido, la impresión que me hubiese llevado sería bastante patética. Un artista con mucho potencial, que simplemente en directo no dio la talla. Pero tenía la suerte de contar con dos compañeros que le acompañaron en varias canciones que sí fueron capaces de dar un buen concierto. Uno de sus músicos tocaba el banjo, el sintetizador y la batería y otro el bajo y el teclado. El que tocaba el banjo (no sé el nombre, ya que la supuesta estrella ni siquiera mencionó quienes eran sus acompañantes en el escenario) destacaba especialmente. Sobre todo, porque tocaba con el handicap de estar pendiente de todo lo que hacía Micah, que cambiaba el ritmo de las canciones, alargándolas, haciendo pausas sin sentido, etc., teniendo que adaptarse los otros dos músicos.

El concierto estaba dividido en dos partes, la primera en acústico y la segunda con los instrumentos eléctricos. Cuando estaba el sólo tocando se me hacía muy mediocre. No dudo de su talento, los que había visto de él prometía mucha calidad, pero lo que vi en directo difería bastante. En las canciones con banjo tenía la suerte de que, como ya he dicho, el músico que le acompañaba sí era muy bueno y lo demostraba, haciendo que empezase a disfrutar de algunas canciones. De las canciones acústicas, poco más que comentar, ya que el gran peso de la canción lo llevaba su voz, y no me pareció que tuviese un buen día en ese sentido.

Para la parte “eléctrica”, Micah usó una guitarra eléctrica, y estaba acompañado de batería y bajo (o teclado en algunas otras). Esas fueron las canciones que más disfruté, con un rock enérgico que animaba a pegar saltos, o canciones cercanas al post-punk en las que había momentos muy potentes, sin acompañamiento de la voz de Micah o, como mucho, algún que otro grito desgarrado. Entre canción y canción, de vez en cuando le apetecía echarse un cigarro, así que contaba alguna historia más o menos entretenida para ir pasando el rato.

Y lo único que me hace dudar de que la impresión que me llevé de que había cometido excesos en el backstage que pagó en el escenario era la intensidad con la que algunos de los asistentes disfrutaban del concierto. Cuando a mi me parecía ver a un cantautor con una voz espectacular que simplemente cantaba “a medias”, había alguna fan que se veía que estaba disfrutando enormemente. Pero en cuanto acababa la canción, podía confirmar que no era el único, al oír detrás de un “¡No, esa guitarra no! ¡La eléctrica, coge the electric guitar!”cuando Micah se preparaba para tocar otra canción acústica. Y yo no pude hacer otra cosa que darle la razón.

Aún así, si tengo de nuevo la oportunidad de verle en directo, creo que repetiría. Me dio la sensación de que la impresión que me llevé de él no se corresponde al 100% con todo lo que este artista puede ofrecer

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