Cr贸nica del concierto de Mark Knopfler (Palau Sant Jordi. 2 de abril de 2008)
Siempre que uno va por primera vez al concierto de uno de los grandes mitos de la m煤sica, siente aqu茅lla sensaci贸n inexplicable de inocencia e ingenuidad. Esta sensaci贸n es como la que corre por nuestras entra帽as cuando perdemos la virginidad; aqu茅lla en que dejamos de ver el mundo de la misma manera y notamos que ese acto ha transformado por completo la perspectiva de nuestro entorno. En el caso que nos ocupa hoy hablar茅 de esta metamorfosis de mi visi贸n musical tras el concierto que dio ayer el “O麓Rei” Mark Knopfler en el Palau Sant Jordi.
Ver a Knopfler por primera vez es toda una experiencia. Desde mi punto de vista Mark elimina todo concepto de paralelismo entre las palabras “concierto” y “fiesta” para reinventarse a si mismo como si de un sacerdote impartiendo una misa el d铆a de la palma se tratase. Puede parecer exagerada la comparaci贸n pero es que no encuentro una expresi贸n que se acerque m谩s a lo que vi ayer; un autentico recital de sensibilidad musical capaz de conseguir que la experiencia de los espectadores llegase a ser extrema gracias a un di谩logo armonioso entre la Fender de Mark y la capacidad auditiva de los espectadores. El jolgorio y la adrenalina se deja a un lado para que todo se mueva entorno a la creaci贸n de una experiencia sensible m煤ltiple.
Mark y toda su banda sali贸 puntualmente a escena a las 21:30 ante un Palau Sant Jordi integrado por unos 7.000 espectadores y dispuesto al festival que iba a haber despu茅s. Inicialmente todo fue un tanto desconcertante, sobretodo para los que est谩bamos ubicados en las gradas, ya que el volumen y el sonido en general era tan p茅simo que apenas se pod铆a escuchar la Stratocaster y la voz del ex de los Dire Straits. Gracias a Dios todo mejor贸 pasadas 3 o 4 canciones y, a partir del momento en el que sonaron los acordes de “True Love Will Never Fade”, todo fue a mejor.
La songlist en general fue bastante completa y sorprendi贸 que indagara en las ra铆ces m谩s country durante gran parte del concierto. Temas como “Daddy麓s gone to Knoxville” , “Hill Farmer Blues” o la propia “True Love Will Never Fade” llegaron al coraz贸n del p煤blico. Pero fueron las canciones de su etapa con los Dire Straits las que centraron la atenci贸n de los all铆 presentes y, m谩s concretamente, los tres grandes temas de la noche: “Romeo & Juliet” (la que consigui贸 levantar a todo el Sant Jordi”), “Sultans Of Swing” y “So Far Away”. A un ritmo de “solo” por canci贸n Mark encandil贸 al p煤blico y consigui贸 que los silbidos por el problema sonoro inicial pasasen a ser rabiosos aplausos y vitoreos.
Ir a ver a Knopfler es toda una experiencia. Se lo recomiendo a cualquiera de nuestros lectores ya que, aunque desconozca la discograf铆a del cantante, notar谩 un vinculo con la m煤sica nunca antes imaginado.
Knopfler no es un m煤sico, es un comunicador y un n煤cleo capaz de unir a las generaciones. Knopfler es lo que equivalente a Ratzinger (eximiendo todo significado religioso) dentro del Hall of Fame musical; un hombre que centra la atencion de todo el mundo por su capacidad de llegar a la audiencia y, por ello, Mark es m谩s que un hito, Mark es la sensibilidad personificada.
Foto: 20minutos


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1 comentario
Yo tambi茅n estube en el concierto, y sin duda fue el mejor de los que he ido hasta ahora.
Creo que lo describes a la perfecci贸n, fue un recital que roza pr谩cticamente lo divino.
Salutaciones